40 años sin olvido en el Pozo María

19 Oct 2019

León Noticias

Se han cumplido los 40 años de uno de los accidentes más graves en la minería, con tantas fechas trágicas en su historia

 

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Se cumplen cuatro décadas del trágico accidente en el pozo María en Caboalles de Abajo que se saldó con 10 mineros muertos en la mañana de 17 de octubre de 1979 como consecuencia de un escape de grisú.

Los 10 fallecidos en el pozo María de Caboalles. /El MIxto

Los 10 fallecidos en el pozo María de Caboalles. / EL MIXTO

 

La mina siempre se ha cobrado su precio. Quizá de ahí la leyenda de quienes desafiando al peligro se adentraban en las entrañas de la tierra. Lo hacían sin temor sabiendo que quizá, la muerte, les podría sorprender en cualquier momento. Al fin de cuentas, eran conscientes de que la mina es vida pero también es muerte.

Derrabes, accidentes laborales pero especialmente el efecto del grisú acecharon de forma letal a los valientes mineros. Son muchas las fechas gravadas con sangre en la historia más negra de León. Una de ellas, el 17 de octubre de 1979.

Ese día, 10 mineros perdían la vida en el Pozo María de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), ubicado en Caboalles de Abajo. Una fecha fatídica que se quedó grabada para siempre en la memoria de las gentes del valle de Laciana, entre cuyos vecinos aún se encuentran los familiares y descendientes de sus diez víctimas.

El siniestro se produjo como consecuencia de una explosión de grisú y en él perdieron la vida Alfredo Prieto, José Ouviña, Arseli Fernández, Emilio Pinillas, Manuel Gómez, Adolfo Real, Otilio Álvarez, Basilio Uría, Manuel González y Antonio Restrepo.

«Era un miércoles como otro cualquiera, 17 de octubre de 1979. Aquel día, uno más, vagones y mineros subían y bajaban en la jaula del Pozo María de Minero Siderúrgica de Ponferrada, en Caboalles de Abajo. Hubo diez hombres que aquella tarde, a las cuatro y cuarto, en el segundo relevo, bajaron pero ya nunca más subieron».

Así relataba en 2004 lo ocurrido ese día el escritor Víctor del Reguero en la revista El Mixto, coincidiendo con el 25 aniversario del accidente. Precisamente, fue esta publicación la primera en investigar y publicar un amplio reportaje con los testimonios de compañeros y familiares de los diez fallecidos, intentando poner fin a tantos años de silencio.

Como ocurre en este tipo de accidentes, sus compañeros recuerdan que escucharon una explosión y sintieron un fuerte golpe de viento, que no pudieron seguir avanzando por los gases y el polvo acumulado en la galería.

Recorte de prensa del diario 'El Correo' sobre el accidente ocurrido en el Pozo María.

Recorte de prensa del diario 'El Correo' sobre el accidente ocurrido en el Pozo María.

 

2.000 rescatadores

 

En el rescate participaron alrededor de 2.000 mineros, organizados en brigadas que se relevaban en turnos de cuatro horas y que se prolongaron durante 48 horas. Primero se recuperaron los cuerpos de cinco de ellos y ya se temía que no hubiera supervivientes. Y así fue, los otros cinco desaparecidos también fueron hallados horas después ya sin vida.

En esas largas y agónicas horas, la bocamina del Pozo María era un hervidero de gente, familiares y amigos que mantenían una pequeña esperanza de que pudieran ser rescatados con vida. La mina sesgó la vida de estos diez hombres, algunos casi niños, como Alfredo Prieto y José Ouviña, ambos con apenas 19 años, Manuel Gómez, con 21 años, o Antonio Restrepo, que contaba con 26. El resto, todos casados y con hijos. Ninguno pasaba de los 46 años.

El funeral más multitudinario fue el de Caboalles de Abajo, pueblo en el que estaba el pozo y donde vivían la mayoría de los muertos en el siniestro. La prensa hablaba de 10.000 personas para dar el último adiós a los fallecidos en esta localidad, mientras la minas cerraban, se declaraban dos días de luto en el sector y los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, enviaban mediante un telegrama desde Suecia sus condolencias con motivo del tráfico accidente y trasladaban su más sentido pésame a los familiares de las víctimas.

Ahora, cuatro décadas después, el Pozo María ya no está. Sus instalaciones fueron cerradas el 27 de septiembre del 2000, cuanto trabajaban en ellas 122 obreros y ya pertenecían al empresario Victorino Alonso, que había comprado la MSP en 1994.

Laciana decía adiós a uno de sus pozos emblemáticos, con casi un siglo de historia. Una tierra que poco a poco ha visto borrar su historia minera que escribió el 17 de octubre de 1979 uno de los capítulos más duros.