Encuentro-homenaje a Guillermina Rojas, mujer, obrera y anarquista en la plaza que el Ayuntamiento de Cádiz le ha dedicado

13 Mayo 2019

Rojoynegro.info

Los Ateneos Libertarios Fermín Salvochea de Cádiz y Guillermina Rojas de Sevilla, la Asamblea Feminista y el Café Feminista de Cádiz y el Sindicato de Enseñanza de la CGT  el martes 7 realizaron un encuentro de reconocimiento de Guillermina Rojas en la plaza a la que el ayuntamiento ha puesto su nombre (junto a la parada de autobuses de la plaza de España).

 

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Se contó con la presencia de la profesora Gloria Espigado que ha investigado la figura de Guillermina Rojas.

Queremos recordar a la mujer que fue maestra y costurera, activista, colaboradora de prensa, oradora de club, de imaginación viva, de palabra fácil, , militante de sociedades femeninas y obreras, y política que transitó del republicanismo federal al anarquismo. Sin olvidar su intervención en las agitaciones callejeras capaz de agitar una turba en días de revolución, y aun de capitanearla en las barricadas y su rebeldía ante el destino que le estaba reservado como mujer”.

Hace 150 años ella caminó en una dirección diferente a la que marcaban los tiempos que le tocó vivir. Hasta el punto que pagó su osadía con la losa del silencio y el olvido. Hoy la recordamos por revolucionaria y mujer, por ser símbolo de quienes piensan que son posibles otros futuros diferentes a los que propone el pensamiento único.

Unos datos biográficos

Guillermina Rojas Orgis nació en la población tinerfeña de Puerto de la Cruz el 25 de junio de 1848. Sus padres eran un zapatero y una costurera que en 1854 se instalaron en Cádiz. Aprendió el oficio de costurera y en 1866 solicitó el ingreso en la Escuela Normal de Magisterio. Terminados sus estudios comenzar a trabajar en la Escuela Pública de Niñas instalada en los claustros del convento desamortizado de San Francisco. En agosto de 1869, la abandonó en desacuerdo con los métodos y contenidos de enseñanza que se practicaban. Para entonces ya estaba integrada en el republicanismo. Creó, y fue presidenta, del Círculo femenino “Mariana de Pineda” que fundó una escuela para mujeres adultas. A la vez que tenía contactos con el obrerismo pro-internacionalista, a través de la sociedad Hércules, germen la federación local de la AIT en Cádiz.

Trabajó de costurera hasta 1871, cuando apareció en Madrid. Frecuentó el Club republicano “Emancipación Social” y se convirtió en una militante conocida en la ciudad que participaba en actos y en la vida del partido republicano. Intervino en mítines en los que “censuró la propiedad individual por injusta; la idea de patria por antihumanitaria, y la actual constitución de la familia, por deficiente respecto del cuidado físico y moral de los hijos, y tiránica respecto de la mujer”. Para escándalo de muchos se declaró defensora del amor y contraria al matrimonio, propugnando la libertad de conciencia religiosa. En febrero-marzo de 1872 era la secretaria del consejo local de la Federación madrileña y, cuando la escisión marxista, opto por el socialismo antiautoritario.

Tras el fin de la Primera República, parece que se refugió en Murcia en donde actuó como secretaria de la local de la AIT en esa localidad. Después se le pierde la pista. Posiblemente fue una de las deportadas a las colonias de los Mares del Sur. Incluso pudo terminar sus días en México.