Estrenado "El Silencio de los otros" en la Berlinale

23 Feb 2018

Filmin.es/Joan Sala

Este documental ha seguido la lucha de las víctimas del franquismo que acudieron a Argentina en busca de la justicia que el estado español no ofrece.

 

https://www.filmin.es/blog/cronica-berlinale-2018-el-silencio-de-los-otros-victimas-del-olvido

Crónica Berlinale 2018: "El silencio de los otros" víctimas del olvido

Presentado su estreno mundial en Sección Panorama de esta nueva edición de la Berlinale,  "El silencio de los otros" es una co-producción entre España y Estados Unidos que se centra en el pleito internacional interpuesto por los supervivientes de los crímenes franquistas y el viaje de su búsqueda para que se haga ju

¿De qué va?

"El silencio de los otros" recoge el primer intento en 77 años de procesar los crímenes de los 40 años de dictadura española bajo el régimen del general Franco (1939-1975). ¿Qué pasa cuando un país se ve obligado a contar su historia tras muchos años de silencio? ¿Qué pasa con esas personas que han sufrido y que por fin se atreven a romper ese silencio? ¿Realmente se puede hacer justicia después de tanto tiempo?

¿Quién está detrás?

El Deseo produce este documental co-dirigido por la madrileña Almudena Carracedo y el estadounidense Robert Bahar.

¿Quién sale?

Víctimas y verdugos, aunque estos últimos traten de escabullirse. Pero también personalidades como Baltasar Garzón, Manuela Cármena, Mariano Rayoy, José María Aznar, Billy el Niño o incluso Jordi Évole. Nombres clave a través de los cuales uno puede entender la idiosincrasia del enfoque que presenta este documental tan necesario de propagar a nivel internacional.

¿Qué es?

España sin careta

¿Qué ofrece?

 "El silencio de los otros" nos propone un viaje en el tiempo propulsado por la obligada búsqueda de recuperar nuestra memoria histórica. Un pasado atroz marcado por la devastadora e inhumana dictadura de Franco, pero también por el esperanzador halo de luz que iluminó a quienes protagonizaron esa etapa supuestamente clave para la democracia de nuestro país que supuso la Transición. Y decimos 'supuestamente' porque la luz con la que esta etapa histórica nos alumbró sigue estando teñida de sombras. La memoria frente al olvido. Medio siglo después, este sigue siendo el gran conflicto social de un país, el nuestro, cuyas profundas heridas lejos están de cicatrizar por mucho que éstas se traten de omitir e ignorar. 

La ley de amnistía instaurada en la España de 1977 incluía el perdón de los presos políticos, así como un amplio espectro de delitos que englobaban actos políticos, rebelión, sedición y denegación de auxilio cometidos antes del día 15 de diciembre de 1976. Puesta en vigor en plena transición a la democracia, su objetivo no pretendía ser otro que abrir camino para la regeneración. Craso error. 35 años después, tal y como es perfectamente de entender, los familiares de las víctimas cuyos restos nunca se llegaron a encontrar, las madres cuyos hijos fueron robados por el régimen nada más nacer o, las víctimas directas que fueron privadas de su libertad para sufrir toda clase de torturas y vejaciones, lejos están de ser capaces de olvidar. Básicamente porque sus verdugos siguen libres e impunes, porque muchas de la calles que transitan (o incluso en las que viven) siguen homenajeando los nombres propios de esos viles asesinos y malhechores. Lo mismo pasa con gran parte de monumentos que encontramos a lo largo y ancho de España, teniendo en el Valle de los Caídos su inefable cumbre.

Y es precisamente en este proceso de tardía búsqueda de justicia que se embarca este documental conmovedor a su vez que doloroso, que se centra en el pleito internacional interpuesto por los supervivientes de los crímenes franquistas a través de un concienzudo ensamblaje de imágenes de archivo y las sobrecogedoras entrevistas de varios de sus involuntarios protagonistas, en este caso víctimas cuyo trauma lejos están de reconciliar merced de los ambages de un país cuya idiosincrasia conservadora y fascista sigue en plena vigencia, por muy taimada que ésta pretenda ser. Cierto es que nada nuevo nos descubre "The Silence of Others" para quienes vivimos en España. No es el caso ,sin embargo, si miramos al resto de Europa, porque lo que Almudena Carrecedo y Robert Bahar decididamente destapan es la verdadera cara de un país que lejos está de ser esa nación progresista con la que se pretende mostrar al resto del mundo. Es la España sin careta, la España que esconde la cabeza bajo el ala lejos de afrontar el problema. Básicamente porque no interesa. Que toda Europa lo vea y sobre todo, que lo sepa.

 

https://elpais.com/cultura/2018/02/17/actualidad/1518885444_187538.html

El País

El documental ‘El silencio de los otros’, producido por Almodóvar, recuerda a las miles de víctimas de la dictadura que aún luchan porque se haga justicia.

“Qué injusta es la vida… No, qué injustos somos los seres humanos”. La reflexión surge de la voz ahogada de María Martín, una anciana que cada cierto tiempo se acercaba a poner flores a un quitamiedos de la carretera bajo cuyo asfalto yace, en una fosa común, su madre, Faustina López González. Fue asesinada el 21 de septiembre de 1936 en Buenaventura (Toledo). “Al otro lado, en aquellos zarzales, tiraron su ropa”, recuerda la que entonces era una niña de seis años. Con su testimonio arranca el documental El silencio de los otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar, que se estrenó ayer en la sección Panorama de la 68ª Berlinale.

El filme, producido por El Deseo, es una inmersión al legado del mal de la dictadura franquista, a través de los desaparecidos de la Guerra Civil (aún hay 100.000 cadáveres en fosas comunes esperando a ser exhumados), los torturados durante el franquismo y los miles de casos de niños robados, arrebatados a sus madres con mentiras incluso hasta a inicios de los años ochenta. A esos crímenes les une que son delitos de lesa humanidad —al menos así los consideran casi todas las naciones, excepto en España— y que han sido investigados a través de una querella interpuesta en Argentina y tramitada por la juez María Servini ante el silencio obtenido por las víctimas en España, excepción hecha de la investigación del magistrado Baltasar Garzón. “El documental filma la construcción de la querella argentina”, contaba ayer en la capital alemana Carracedo, “porque es un caso de justicia universal. Lo curioso es que España fue pionera en esas resoluciones cuando Garzón intentó detener al dictador chileno Augusto Pinochet”. Pero, ¿por qué todas las puertas se cierran en España? “Por el poco conocido pacto del olvido, que se plasmó en la Ley de Amnistía de 1977 que todavía rige”, recuerda Bahar. “En el resto del mundo las democracias jóvenes —las sudamericanas, las asiáticas, las africanas- han eliminado esas legislaciones aprobadas al final de las dictaduras, algo que no ha hecho España”, rememora la directora. En un momento de El silencio de los otros, un querellante mira a la cámara y dice: “Es la primera vez que las víctimas del franquismo vamos a declarar ante un juez y tenemos que hacerlo a 10.000 kilómetros de nuestro país”. Y rompe a llorar. “Aun así”, asegura la realizadora, “es una experiencia liberadora”.

A lo largo de su metraje, el filme da voz a esos tres grandes grupos de víctimas: a los descendientes de los desaparecidos (al fallecer María Martín, su hija toma el relevo), a los torturados durante la dictadura —encabezados por José María Galante, quien siendo estudiante fue apalizado durante dos semanas en la Puerta del Sol por Antonio González Pacheco, policía más conocido como Billy el Niño, quien hoy vive además a escasos metros de Galante, ambos en la madrileña calle de General Yagüe, otro nombre que rememora los peores crímenes del franquismo— y los casos de las decenas de miles de niños robados durante medio siglo. “Es muy sorprendente para un estadounidense que una democracia de Europa Occidental nunca haya arrestado a nadie por esos crímenes, y además que se oponga a su investigación por jueces de otros países”, confiesa Bahar.

Humanizar los temas

Para ambos directores, el objetivo de su trabajo está en que el público vaya más allá de procesos jurídicos y de las estadísticas, “que entienda que hablamos de personas”. Bahar sube la voz: “Si ves a María sentada al lado de la carretera, ¿cómo es posible que te opongas a investigar el caso?”. “Queremos humanizar la perspectiva, que piense que podía ser él mismo o sus padres o su abuela”, remata Carracedo. Curiosamente, la familia de María Martín es buen ejemplo de las diferentes perspectivas sobre los acontecimientos. Una de sus hijas hereda su lucha; otro hijo apuesta por dejarlo como está. “Hablamos mucho de no reabrir heridas por no provocar rencores… Pues no es así porque para muchos esas heridas no están ni de lejos cerradas”.

Entre otros momentos sorprendentes del filme, está la declaración de Jaime Alonso, de la Fundación Francisco Franco, que recuerda una posible semilla del silencio actual: “Es que los políticos actuales vienen del franquismo”. Es una de las numerosas contradiciones españoles, que llaman más la atención en su estreno mundial en Alemania, país en donde no hay monumentos o calles que homenajeen a los dirigentes nazis. “Para nosotros es fundamental esta proyección para comparar cómo se encara la memoria histórica en dos países de Europa Occidental.¡Qué diferente es la educación alemana y cómo asume su pasado esta sociedad!”, incide Bahar.

Los directores —ella llevaba la cámara, él grababa el sonido, “para lograr una filmación íntima”— han rodado casi una década y obtenido 450 horas de material. Después estuvieron un año catalogando las imágenes y otros 14 meses en su montaje. “Esa inmersión hizo que tuviéramos acceso a los momentos claves”, recuerda Bahar, como cuando los abogados reciben buenas noticias un día a las dos de la mañana. Para Carracedo, “la pregunta final es: en 2018, ¿qué hacemos con estas miles de víctimas? Porque este problema existe y no vale esconderlo debajo de la alfombra”.