Teresa Claramunt. Una mujer que debemos recordar

11 Abr 2021

Anarquismos

Hoy se cumplen 90 años del fallecimiento de una de las Teresas que consideramos Las Pioneras del anarcosindicalismo español

 

Hoy recordamos a Teresa Claramunt, que murió un 11 de abril de 1931. Fue una mujer memorable. Poco se sabe sobre su vida, pero toda ella estuvo dedicada a luchar por los derechos de los trabajadores y las mujeres. Su lucha influyó tanto en actividades sindicales como en el ámbito educativo.
Nació en Barbastre (nuevos datos apuntan a que fue en Sabadell) en 1862. Aún era casi una niña cuando comenzó a trabajar en la industria textil, por lo que tuvo una formación autodidacta. En ese momento es cuando comienza toda su andadura. Influenciada por las ideas del ingeniero Tárrida de Mármol destacó muy pronto como militante anarquista. Con sólo 21 años, en 1883, encabezó una huelga general en demanda de la jornada laboral de 10 horas, la llamada «huelga de las siete semanas». Esta huelga fue uno de los conflictos laborales más importantes que se dieron en Sabadell. En 1884, organizó un grupo anarquista de mujeres que desarrolló una intensa actividad político-social con la intención de solucionar la situación en la que se encontraban. Entre 1888 y 1889 llevó a cabo numerosas actividades en Portugal. Todo lo hizo anónimamente, ya que estaba huyendo. A pesar de ello se sabe que colaboró con grupos anarquistas locales.
Perseguida por la policía, en 1893 la detuvieron a la salida de un mitin porque durante el acto un tal Santiago Salvador lanzó dos bombas. Su detención no duró mucho tiempo y fue liberada al demostrarse que ella no había tenido nada que ver. Pero en 1896 fue detenida de nuevo porque durante la procesión del Corpus, en Barcelona, estalló una bomba. El autor nunca apareció, pero las autoridades, en su afán de terminar con el fenómeno anarquista llevaron a Teresa, junto a muchos de sus compañeros, a la cárcel de Montjuic. Allí fue víctima de torturas. Soledad Gustavo escribió: «Relatar lo que Teresa sufrió en aquel cautiverio es imposible. Presa en la cárcel de mujeres, azuzada y perseguida por las monjas que interiormente cuidaban aquel establecimiento, paso muchas desazones y solo gracias a su energía pudo salir lo mejor posible de sus manos».
Después de pasar por esto Teresa no se quedó de brazos cruzados y armó tal revuelo que de nuevo fue llevada a Montjuic y allí estuvo hasta que el Estado pidió 28 penas de muerte y 57 condenas perpetuas de las cuales una era para ella. Pero finalmente fue desterrada gracias a las influencias del que un día la iniciara en todo esto, su amigo Tárrida de Mármol. Teresa se marchó a Londres y después a París. En 1898 volvió a España y fundó, en 1901 la revista «El Productor», muy importante en el ámbito obrero.
En 1903 ya era bastante conocida en Andalucía y viajó hasta allí, junto a Leopoldo Bonafulla con el fin de difundir su lucha obrera. En esta ocasión también la detuvo la Guardia Civil en Ronda. La llevaron hasta Málaga y allí la desterraron a Barcelona de nuevo. Aunque no escribió mucho, en este mismo año publicó un folleto llamado «La mujer. Consideraciones sobre su estado ante las prerrogativas del hombre». Aquí la autora critica al hombre que intenta imponerse como autoridad en el ámbito familiar. Muestra unas ideas muy revolucionarias afirmando que la mujer debe emanciparse y esta emancipación la tiene que hacer ella misma. Culpa a la educación de esa dependencia que la mujer tiene del hombre.
Durante la Semana Trágica de 1909, para evitar una nueva detención, sus compañeros la enviaron a Zaragoza. Pero en 1911 vuelve a entrar en la cárcel acusada de «agitadora anarquista». Su condena es de cuatro años. En esta época es cuando tuvo los primeros signos de parálisis. Esto dificultaba un poco su actividad, aunque nunca llegó a rendirse. Durante algunos años vivió en Sevilla, en casa de Antonio Ojeda, que se ofreció para ayudarla a recuperarse. Pero en 1923 dio un mitin en Sevilla contra la dictadura y en 1924 volvió a Barcelona. Fue en el año 1929 cuando dio su último mitin. En 1931, murió debido a la parálisis que había comenzado a padecer durante su última detención.

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