Extraido de CNT 334-Mayo 2007

Antonio Moreno Ronchas. En recuerdo

Lamentamos comunicar el fallecimiento del compañero Antonio Moreno Ronchas, nacido en Medina de Rioseco y residente en Francia. El óbito tuvo lugar en una residencia de Morcenx (Las Landas) el 24 de agosto del año pasado y a la edad de 95 años. Por diversas circunstancias, no hemos tenido confirmación oficial de su muerte hasta hace pocas semanas y, aunque con retraso, dedicamos al finado estas líneas biográficas.


Antonio Moreno Ronchas nació el 1 de octubre de 1910 en Medina de Rioseco. Era el tercero de 13 hermanos y cuando apenas contaba cuatro años toda la familia emigró a París. Su padre, libertario y antimilitarista, se afilió a la CGTSR (central sindical libertaria francesa). Así, en 1925 Antonio pudo conocer a Durruti en su exilio parisino. En 1930, con 20 años, regresó a Valladolid con la intención de hacer el servicio militar, pero su padre le disuadió. Regresó de nuevo a París y estuvo trabajando por el País Vasco francés y por Castellón. Debido a su espíritu reivindicativo fue, a menudo, despedido de muchos trabajos.

Al estallar la guerra civil en 1936, mientras sus hermanos Isidoro y Lázaro combatían, en la Columna Durruti y en una unidad comunista, respectivamente, Antonio Moreno luchó desde el primer instante en San Sebastián en las milicias confederales de Guipúzcoa, primero en San Sebastián (en la toma de los hoteles, en el cementerio de Polloe y en torno a los cuarteles de Loyola) y, más tarde, en Oyarzun, frenando el avance fascista. Al caer Irún fue uno de los que pasó a Hendaya y de allí a Barcelona. Se enroló en la “Roja y Negra”, donde se opuso a la militarización que la convertiría más tarde en la 28 División. Estuvo en el 3er batallón de la 127 Brigada Mixta y luego como chófer en el 4º batallón de la 4ª Compañía de Transportes.

Al perderse la guerra consiguió llegar a Francia. Su conocimiento del idioma, del país y de su geografía le sirvió a él y a otros refugiados para escapar de los campos de concentración en cuanto se presentaba la ocasión. Aún así pasó algún tiempo en los campos de Barcarès y Bram. Ante la amenaza nazi se enroló en el 3er batallón de Extranjeros y le destinaron al Oriente Medio (Siria y Líbano).

El armisticio de Pétain le devolvió a Francia y se dirigió a Brest, donde se necesitaba mucha mano de obra para construir las bases submarinas alemanas. Allí ayudó a escapar a españoles condenados a trabajos forzados, lo que le supuso ser detenido por la Gestapo. La benevolencia del juez le libró pronto de males mayores. Tras la liberación de Francia, Antonio se dedicó principalmente a la propaganda en la F.L. de CNT en el Exilio de Saint-Denis (París).

En los años 60 se relacionó con emigrantes vallisoletanos llegados a Francia, tratando de asociarles en la CNT francesa. En mayo del 68 intentó ganarse a los jóvenes más radicales a fin de imprimir un sesgo más libertario a las movilizaciones estudiantiles. Después de la muerte de Franco y siguiendo el ejemplo de su padre, principal impulsor de la CNT riosecana, trató de abrir un local de la CNT en Medina de Rioseco, pero entonces no encontró gente dispuesta.

Los últimos veinte años de su vida residió en Benquet y Tartas (Las Landas), desde donde desarrolló una intensa campaña propagandística para denunciar en medios de comunicación y diversas instancias oficiales la bárbara represión fascista habida en su pueblo natal : Un total de 155 riosecanos fueron fusilados y otros 37 “desaparecieron”. Uno delos primeros asesinados fue su padre Antonio Moreno Fernández, fundador de la CNT durante la República. Otros tres familiares suyos fueron también fusilados. Se supone que sus restos reposan en el monte Torozos. En esta etapa contactó con los compañeros de la FL de Valladolid y con quien esto escribe.

En mayo de 2004 murió su mujer Lorenza Ronchas Martín, también riosecana con varios familiares asesinados (sus padres y la hermana mayor, socialistas). Los compañeros vallisoletanos le rindieron homenaje en el cementerio de Medina el 1 de diciembre de 2004, cuando la hornacina que contenía sus cenizas fue depositada en el nicho familiar.

El compañero Antonio no pudo estar presente,pero se emocionó cuando fue informado por los compañeros de Valladolid sobre los pormenores del acto y cuando pudo leer el texto del discurso pronunciado en tal ocasión. Le impresionó hasta tal punto de reclamar para sí un funeral similar. No por afán de protagonismo, sino porque consideraba que sería una ocasión que no se debía perder para recordar a los riosecanos, una vez más, el sacrificio de una generación de conciudadanos que soñaron,lucharon y murieron por el supremo Ideal libertario y por el bienestar general.

El compañero Antonio legó, a su muerte, mediante testamento ológrafo ante notario, todos sus bienes a la CNT de Valladolid, con la esperanza de que, por medio de la propaganda y de la acción sindical, se forme en el futuro un núcleo confederal y libertario en su villa natal tan amada. ¡Cuánto nos gustaría a todos que esta última voluntad suya se cumpliera pronto !

José Ignacio Orejas Pérez
F.L. de Bilbao de CNT

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