El ‘Pazo de Queipo'

12 Ago 2017

elplural.com

El Cortijo de Gambogaz fue adquirido por el general golpista con 100.000 pesetas que le ofrendó Sevilla por “salvarla de la barbarie roja”. El expolio al pueblo fue por todos los pueblos de España. El pazo de Meirás es muy conocido pero hay muchos más casos iguales

 

 

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Cien mil pesetas del año 37 eran muchas pesetas. Fue la cantidad que el Ayuntamiento de Sevilla, al frente del cual estaba entonces Ramón de Carranza, le entregó al general golpista Queipo de Llano como ofrenda de la ciudad por haber sido “salvada de la barbarie roja”. Con aquel dinero, el militar africanista adquirió el Cortijo de Gambogaz, enclavado en las cercanías de la capital andaluza, concretamente entre los municipios de Camas y Santiponce.

El 'otro' pazo

El Cortijo de Gambogaz, situado a las afueras de Sevilla. Fuente: PATRIMONIO CULTURAL ANDALUZA
 

 

Para el memorialismo andaluz Gambogaz viene a ser ‘el Pazo de Queipo’, en alusión al Pazo de Meirás, antigua residencia de la escritora Emilia Pardo Bazán que las autoridades franquistas de La Coruña adquirieron en 1938 mediante una sospechosa ‘colecta popular’ para regalársela a Franco en reconocimiento a su “formidable tarea”.

El Cortijo de Gambogaz es hoy propiedad de los nietos de Queipo de Llano, aunque se encuentra abandonado y en estado de casi ruina. El movimiento memorialista andaluz viene reclamando desde hace tiempo que pase a ser de titularidad pública, sumándose así a la iniciativa planteada inicialmente por el Ayuntamiento de Camas en 2012.

Un día de paga

A su vez, el muy activo grupo de CGT-A Recuperando la Memoria Histórica y Social de Andalucía (RMHSA) ha propuesto al Gobierno andaluz que incluya el Cortijo de Gambogaz en el catálogo oficial de Lugares de Memoria de Andalucía.

Testimonios orales recogidos por el movimiento memorialista aseguran que “a los empleados y funcionarios del Ayuntamiento y Diputación se les detrajo un día de su haber para completar la ofrenda a Queipo”, ya que las arcas públicas estaban entonces exhaustas.

La ‘reforma agraria’ de Queipo

 

¿Y para qué quería Queipo de Llano aquel cortijo de ‘mil fanegas de tierra’? Según las declaraciones del militar franquista que publicó el diario ABC de Sevilla el 9 de diciembre de 1937, Gambogaz “no se ha reservado para que yo viva de su renta, sino para obrar en él la reforma agraria, sirviendo de base a la labor futura del Gobierno”.

 

Quien para muchos historiadores fue sin ninguna duda un criminal de guerra, creó un patronato donde figuraban todos los prebostes de la época: el gobernador civil, el alcalde, el presidente de la Diputación y el auditor de Guerra.

La idea inicial –que el diario conservador calificaba de “generoso rasgo de desprendimiento”- era “repartir la producción entre aquellos obreros que más se hayan distinguido en el trabajo o que más hayan sufrido por la patria”. Se les entregaría “casa, yuntas, aperos de labranza para cultivar las tierras a cincuenta o sesenta familias de trabajadores en el campo, que así resolverán el problema de su propia vida y el de sus familias”. 

Fundación Pro Infancia

Los buenos propósitos se quedaron, sin embargo, en eso: en meros propósitos. El general no cumplió su promesa, pero antes de su muerte en 1951 trasladó la titularidad del Cortijo a la Fundación Queipo de Llano. La entidad modificó su fin social originario de explotación agrícola por el de lucha por la infancia, con el nombre de Fundación Pro Infancia Queipo de Llano. El actual presidente del Patronato de la Fundación es Gonzalo García Queipo de Llano.